martes, 16 de mayo de 2017

DÍA DEL LIBRO 2017. RELATOS GANADORES 1º y 2º ESO.

Hola a todas y todos.
Como sabéis este año hemos dedicado las actividades del día del libro a dos grandes escritores de los que se conmemora el primer centenario de su nacimiento: el mexicano Juan Rulfo y la madrileña Gloria Fuertes. 
En el concurso de relatos de 1º y 2º de ESO, los alumnos debían incluir en sus historias el siguiente poema de Gloria Fuertes:
La gente corre tanto
porque no sabe dónde va,
el que sabe dónde va,
va despacio para paladear
el ‘ir llegando’.

Tras una larga deliberación, el jurado ha concedido un premio y dos accésit. Aquí os dejamos los tres relatos para que disfrutéis de ellos.

Ha resultado ganador  el relato  La carta de Noelia García, alumna de 2º D de ESO
                                              La carta
Hace dos semanas que murió, ya se celebró su entierro y esta tarde tenernos que recoger sus pertenencias para luego subastarlas…
-¡Bajad! Ya está la comida- oigo decir a mi madre desde la cocina.
Cuando bajo me encuentro a mi padre ayudando a poner la mesa con mi madre, a mi hermano mayor viendo la televisión y a mi hermano pequeño jugando con el gato de la familia.
-¿Qué tal está la comida?- pregunta mi madre.
-¡Muy buena!- contestan mi padre y mis hermanos.
-¿Qué te ocurre Leonor?- me pregunta mi padre.
-Nada… es solo que…bueno, estoy pensando en todos los recuerdos que se va a llevar cualquier desconocido cuando los subastemos- respondo.
-No son recuerdos, piensa que solo son objetos viejos que, si nos los quedamos, lo único que harían sería estorbar- responde mi padre.
Suspiro.
-Bueno, si queréis, cuando lleguemos a la casa donde están los objetos que se van a subastar, si queréis, os podéis llevar algún recuerdo- contesta mi madre con ternura.
-¡Mirad! Yo me llevaré este libro titulado, Viaje al centro de la Tierra- dice con entusiasmo mi hermano mayor.
-Pues yo me llevaré estos soldados de juguete…-dice mi hermano pequeño.
-Ah, pues yo seguiré buscando en la planta de arriba- respondo en tono aburrido.
Cuando llego a la planta de arriba, desgraciadamente no encuentro nada interesante hasta qué descubro una trampilla que llega al desván. Subo tras ella y lo único que encuentro son armarios, sillas, ropa vieja…
Pero, de repente, me doy cuenta de que entre las rejillas del suelo de madera hay una carta atrapada.
La cojo, la abro y en su interior descubro que hay una fotografía y dos hojas dobladas cuidadosamente.
Primero, observo detenidamente la fotografía. Son niños jugando en un jardín, hay tres niñas jugando a la comba y varios niños jugando a las canicas; también hay una niña apoyada en un árbol con un gato, a la vez que sonríe a la persona que les está fotografiando. “Se les ve tan felices”, pienso.
Se nota que la foto es antigua por la vestimenta y la calidad.
Guardo la fotografía en el sobre y saco uno de los pálpeles. Lo leo. Resulta que es una carta escrita hace dos semanas y va dirigida a mí, me dice que aproveche el tiempo con las personas que de verdad merezcan la pena y también cuenta que cuando lea el otro papel lo entenderé.
Pero no pone de quién es.
Abro el otro papel y pone:
La gente corre tanto
porque no sabe dónde va,
el que sabe dónde va,
va despacio para paladear
el ‘ir llegando’
                          Siempre estaré a tu lado, con cariño:
La abuela.
De repente noto como las lágrimas caen por mi mejilla y me digo a mí misma:
“Gracias, abuela”.

Accésit concedido a  Anna Alejandro Maldonado de 1º C de ESO
Anna Alejandro recogiendo sus premios de relatos y poesía. Recibe el premio de manos de su profesora  de Lengua castellana Paz Lorenzo.        
  En una calurosa tarde de verano, esta singular tarde, mi abuela llegó de un largo viaje desde Polonia. Estaba muy alegre por verla de nuevo, porque no la había visto desde el verano pasado. Cuando llegó le ayudé a coger las maletas, y le ayudé a instalarse en la habitación más cercana. Esta tarde, como mi padre estaba trabajando, mi madre comprando y mi hermano Dani, el menor, de campamento, me quedé en casa.
         Mi abuela me dijo que me quería contar algo muy importante… Yo, impaciente, me senté cuando se disponía a relatar una extravagante, singular y hermosa historia que me llenó de curiosidad.
-Hace mucho, mucho tiempo, cuando era una joven muchacha como tú, yo fui al colegio y me enseñaron a leer, contar… pero lo que más me gustaba era inventar mis poemas que influyeron mucho en mi vida tanto en la profesional como en la cotidiana.
Los años pasaron y fui al instituto, allí fue donde más poemas me inventé, cuando llegó el momento de estudiar la carrera que eligiera, me tocó tomar la decisión que cambiaría mi vida.
Me encaminé a las letras, para llegar a ser una gran poetisa, que era lo que realmente mi corazón me indicaba. Esa noche me paré a pensar en mis viejos tiempos y escribí un poema:
Pero no pone de quién es.
Abro el otro papel y pone:
La gente corre tanto
porque no sabe dónde va,
el que sabe dónde va,
va despacio para paladear
el ‘ir llegando’
Escribí poemas con mucho éxito, como.
¿Cómo se dibuja un buzo?
¿Cómo se dibuja un cocodrilo?
El Guiriguirigos
Mata al tigre
Cua, cantaba la rana.
Al final, hijita mía, el amor siempre llega, y me llegó el momento. Me enamoré perdidamente y tuve a tu padre y a tu tía. Quiero que sepas que si algún día quieres escribir poemas como yo…¡Escríbelos, relátalos, pero con los sentimientos!
Este año mi abuela Gloria Fueres descansó en paz, con sus poemas.
Ahora tengo ochenta y nueve años y ahora escribo, no con la cabeza, sino con el corazón, mi pequeño fragmento:
Los árboles hablan
la sinfonía del amor
 quien oiga que hablas
está lleno de amor.

Accésit concedido a Lucía Figueroa Díaz de 2º F de ESO.
Lucía Figueroa recibe el premio de manos de su profesor de Lengua, Diego Ribeiro.
Una niña iba de la mano con su madre por la calle. Caminaba despacio, con calma, mientras observaban como el resto de la gente corría e iba con prisas. Como si todos llegasen tarde a algún sitio. La pequeña no entendía por qué la gente siempre iba tan rápido, como si la vida fuese una carrera. Entonces le preguntó a su madre:
-Mamá, ¿por qué la gente corre tanto?
A lo que la madre le contestó:
- La gente corre tanto
porque no sabe dónde va,
el que sabe dónde va,
va despacio para paladear
el ‘ir llegando’
La niña se quedó callada unos segundos y, a continuación, dijo:
-Entonces mamá, vayamos despacio, ya estamos llegando.
La madre le sonrió y las dos siguieron andando despacio hacia su destino. Y aunque la gente a su alrededor fuese corriendo, no se dejaron llevar por ellos. Ellas sabían a dónde iban.


No hay comentarios:

Publicar un comentario